La hiperactividad es un trastorno neurológico. La hipótesis más válida es el modelo del doctor Russell Barckey, que establece que hay un déficit de funcionamiento de la corteza prefrontal, que es la responsable de los mecanismos de autocontrol. Se caracteriza por imposibilidad para controlar la atención, impulsividad y un movimiento constante.
Luis Ordóñez, psicólogo clínico experto en hiperactividad trabajó durante años con adolescentes problemáticos en Valencia y dirige desde hace diez el centro Alameda de Gijón, en el que trabajan cinco psicólogos, un psiquiatra y una psicopedagoga y que recibe pacientes de diversas comunidades.
Para el especialista muchos trastornos de la personalidad y depresiones en adultos tienen su origen en una hiperactividad que no fue diagnosticada ni tratada en su momento, y que se cronificó provocando graves problemas de conducta que son muy difíciles de tratar si no se indaga en su origen.
Entre los 6 y los 8 años es la edad más adecuada para el diagnóstico porque hay determinados mecanismos de autocontrol que no se establecen de forma natural hasta esa edad, es decir, que es normal que un niño no aguante sentado en una silla durante una hora.
En el caso de lo adultos hay unos elementos comunes. Los hiperactivos, por ejemplo, suelen tener muchos accidentes, cambian frecuentemente de trabajo porque les cuesta centrarse y admitir las normas, sufren de inestabilidad conyugal, son más propensos a caer en adicciones y son muy impulsivos a la hora de tomar decisiones. Además muchos de ellos se dan cuenta de que padecen el trastorno cuando llevan a sus hijos al psicólogo y ven que ellos padecen los mismos problemas. El 4 por ciento de la población adulta sufre de hiperactividad.
Cuando se diagnostica la hiperactividad los padres reaccionan con inquietud. Algunas veces no lo aceptan y como aún se infradiagnostica porque hay pocos profesionales con capacidad para hacerlo y suele haber muchas discrepancias, los padres prefieren quedarse con el diagnóstico más favorable antes que aceptar un desequilibrio crónico. Esto provoca que la situación se alargue y el problema se agudice porque genera ansiedad, trastornos depresivos y fracaso escolar entre otras cosas. Y no hay que olvidar que la hiperactividad es el trastorno más frecuente entre los niños con una tasa del 56%, es decir, que en cada clase hay un par de niños con este trastorno aunque el diagnóstico sólo es fácil en un 15% de los casos. En el resto precisa de un trabajo muy elaborado y preciso.
En cuanto al tratamiento por una parte se hace terapia para enseñar a los padres y a los niños a manejar el problema, teniendo en cuenta que en el 70% de los casos estos niños serán hiperactivos durante toda su vida; y por otra parte hay unos fármacos de estimulación mental que ayudan porque intervienen en la inhibición de los neurotransmisores. El objetivo último es desarrollar los hábitos de autocontrol.